Ninguno de los dos productos es quimioterapia en sentido clásico. Ambos se describen como vacunas terapéuticas que buscan dirigir el sistema inmunitario hacia una diana. CIMAvax-EGF pretende que el organismo produzca anticuerpos frente a su propio factor de crecimiento epidérmico (EGF), reduciendo el estímulo de las células tumorales que dependen de esa señal. Vaxira (racotumomab) sigue otra vía y busca generar respuesta inmunitaria frente a NeuGcGM3, una estructura que puede estar presente en la superficie tumoral.
La administración suele ser intramuscular. El esquema habitual incluye varias dosis de inducción seguidas de mantenimiento mensual, que puede prolongarse durante meses mientras haya beneficio clínico y tolerancia. Se trata, por tanto, de un programa con seguimiento periódico y no de un procedimiento puntual. Dónde y cómo se continuará ese mantenimiento es la cuestión más importante a resolver antes de decidir el viaje.
Los resúmenes aprobados por el CECMED concretan ese esquema. CIMAvax-EGF se administra por vía intramuscular, cuatro inyecciones de 1,2 mL por dosis, con una dosis única de ciclofosfamida de 200 mg/m² al inicio de la inducción. Vaxira se administra por vía intradérmica, con cada dosis de 1 mg dividida en cuatro subdosis de 0,25 mL en cuatro puntos distintos, las cinco primeras separadas 14 días y con una hora de observación tras las dos primeras.
Estos tratamientos no se diseñaron para sustituir la quimioterapia de primera línea. Los estudios publicados los analizaron sobre todo como mantenimiento en cáncer de pulmón no microcítico avanzado, en pacientes que habían completado la primera línea y cuya enfermedad estaba controlada en cierta medida. El estado funcional, la respuesta previa y la función de los órganos son los criterios principales de idoneidad.
El nivel de evidencia debe exponerse con honestidad. En el ensayo fase III publicado de CIMAvax-EGF, la diferencia de supervivencia global no alcanzó significación en el análisis por intención de tratar, mientras que el análisis por protocolo describió una señal. Revisiones críticas concluyeron que la evidencia no bastaba para un uso rutinario como estándar internacional. Continúan investigaciones, incluidos estudios de combinación en Estados Unidos, y los datos publicados de Vaxira también son limitados. Esto no impide plantear la opción, pero obliga a construir expectativas realistas.