El proceso comienza cuando el paciente envía sus registros por el área segura de solicitud. En esta fase no se toma ninguna decisión médica; el trabajo consiste en hacer el expediente legible y completo. El equipo de coordinación revisa los documentos, identifica los ilegibles o desactualizados y comunica lo que falta. Si se omite este paso, la valoración se hace con datos incompletos.
En la segunda fase el expediente se remite a los médicos de la especialidad correspondiente. El resultado puede ser de tres tipos: apto para tratamiento, se requieren pruebas adicionales, o no apto. Comunicar con claridad el tercero es una obligación profesional; un "no apto" evita que el paciente viaje con gastos y esperanzas infundadas.
Si es apto, se prepara un plan escrito con el tratamiento propuesto, la duración estimada, la estancia, el coste desglosado y la recomendación de seguimiento al regreso. La decisión corresponde entonces al paciente. No se preparan documentos de viaje sin plan escrito, porque sin él no pueden fijarse ni plazos ni presupuesto.
La fase posterior al tratamiento suele subestimarse. El informe de alta, el detalle del procedimiento, la información de medicamentos y materiales y el programa de seguimiento deben entregarse en lenguaje claro. Para que su médico pueda continuar, esos documentos deben traducirse y conservarse ordenados.