El valor de una valoración cardiológica a distancia depende de cuán medibles sean los registros enviados. "Insuficiencia cardíaca" por sí solo no orienta; lo determinante son datos definidos y numéricos: la fracción de eyección del ventrículo izquierdo, el grado de estenosis o insuficiencia valvular, el tipo y la frecuencia de la arritmia y la anatomía coronaria demostrada por angiografía.
El expediente debe incluir el texto completo del informe de ecocardiografía, las imágenes y el informe de angiografía si existen, los registros de ECG, los resultados de Holter, la ergometría o el estudio de perfusión, la analítica actual y la lista de medicamentos con sus dosis. En portadores de marcapasos o DAI se requieren además la tarjeta del dispositivo y el último informe de revisión.
El efecto de los síntomas en la vida diaria también es un dato clínico. Cuántos tramos de escalera sube, cuántos metros camina en llano antes de detenerse, si se despierta con falta de aire y si tiene hinchazón en las piernas determinan la clase funcional e influyen directamente en la aptitud para viajar.
La seguridad del vuelo es un capítulo aparte. Un infarto reciente, la angina inestable, una arritmia no controlada, la insuficiencia cardíaca avanzada o el periodo inmediato tras un procedimiento pueden hacer arriesgado un vuelo largo. Esa valoración corresponde al cardiólogo que sigue al paciente.